Un jardín permanece aunque cambien las estaciones.
Algunas plantas envejecen, otras vuelven a brotar, otras son cuidadas por manos nuevas.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo con este cuadro,
Han pasado 25 años desde que mi madre pintó este cuadro y hoy he querido conversar con ella, y seguir cuidando de este jardín que tanto nos gustaba a las dos, dialogando con su cuadro y con el tema de los cactus que florecen sobre un fondo negro.
Metáfora de su vida de alguna manera.
Y he querido respirar con ella aportando un universo más luminoso
y unos colores de esperanza y cambio.
Un hilo nos une a las dos, un vínculo de amor, que permanece a través del tiempo.


