EL HILO QUE NOS UNE: DIÁLOGO CON LA PINTORA QUE ME DIO LA VIDA

Esta serie nace del encuentro entre dos miradas: la de mi madre y la mía.

Años después de su partida, algunas de sus pinturas volvieron a mis manos y encontraron una nueva forma de respirar a través de mi intervención.

No he querido transformar su obra, sino dialogar con ella.

Cada pincelada es un gesto de continuidad, un homenaje silencioso y una manera de mantener el vínculo que nos unió y que nos une.

Porque hay vínculos que el tiempo no rompe; solo aprende a tejer de otra manera.