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La Protectora Invisible

CLAVES

El agua: representa le inconsciente, emociones profundas, el origen.

La doble figura femenina: la joven humana y la figura arquetípica, que actúa como protectora, casi como un Alma mayor o Diosa madre

Colores del amanecer: Nuevo comienzo, despertar, el sol en el corazón como metáfora

Postura de abrazo: recogimiento, autocuidado, vulnerabilidad, búsqueda de calor interior

Arquetipo materno solar: Como si esta figura fuera la madre sol, protectora universal que ilumina y nutre desde dentro. 

Sol en el corazón/pecho: Observamos el sol en el corazón de la gran figura: En casi todas las culturas y tradiciones el corazón es el lugar del alma, la sede del amor y la esencia del ser humano.



EXPLICACIÓN

En esta obra, vemos en un primer plano a una joven con un vestido rosado, abrazándose a sí misma, con expresión serena pero también introspectiva. Está inmersa en un mar como si emergiera del agua o estuviera contenida en ella.

Sobre este plano aparece en transparencia, una silueta monumental de una figura femenina desnuda, etérea, que ocupa casi todo el lienzo.

Su rostro es sereno con los ojos cerrados, con un aire de divinidad o guía espiritual.

Esa figura se funde con el cielo y con el mar en una atmósfera de tonos malva, rosas y anaranjados del amanecer.

La composición sugiere que la figura está amparada, contenida y guiada por una fuerza femenina superior, su GUÍA INTERIOR  o MADRE ARQUETÍPICA.

Al llevar la gran figura el sol en el pecho, se convierte en un ser de luz interior, no es solo una energía femenina protectora sino una fuente de calor, vida y guía espiritual.

 

INFLUENCIAS

Simbolismo: La Transparencia de la gran figura remite a lo espiritual y lo invisible

Arte visionario: La unión entre la naturaleza, el mar, el cielo y la figura humana, recuerdan a artistas que pintaban lo invisible como parte del mundo natural (Hilma af Klint, Agnes Pelton)

Surrealismo Lírico: Como Remedios Varo, donde la realidad se mezcla con lo espiritual con suavidad poética.

Toque renacentista: La monumentalidad de la figura recuerda las madonas protectoras de la pintura sacra, pero transformada aquí en un lenguaje íntimo y personal.